“Placeres sencillos: las estrellas que iluminan la noche del alma.”
Piensa en la vida como una larga noche. El placer, en sus formas más sencillas –una conversación profunda, el olor a tierra mojada, el silencio compartido– son las estrellas fugaces que atraviesan la oscuridad, sembrando destellos de dicha y recordándote la belleza inherente del cosmos interior.