“La serenidad es la música silenciosa del alma feliz.”
Imagina un vasto paisaje interior donde, bajo un cielo sereno, se escucha una música inaudible para el mundo exterior. Esa es la serenidad, la base armónica sobre la cual la felicidad construye sus melodías más bellas y duraderas. Es el estado de quietud desde donde brota la dicha genuina.