“La dicha se cultiva en la paciencia y la constancia.”
No esperes que la dicha aparezca de la noche a la mañana como una flor exótica. Es una planta que requiere paciencia para germinar y constancia para crecer. Riega tus acciones con propósito y observa cómo, con el tiempo, brotan los frutos del gozo más profundo.