“La tenacidad es el cincel invisible del alma.”
Moldea las aristas de nuestro carácter, suavizando las asperezas con cada intento. La tenacidad no se mide por la ausencia de tropiezos, sino por la voluntad de levantarse una vez más, aprendiendo de cada caída. Es el alfarero que, con paciencia y firmeza, da forma al barro rebelde hasta convertirlo en una vasija perfecta.