“La constancia es el tejido que une los hilos del éxito.”
Cada hilo, una pequeña acción repetida, forma un tapiz robusto y duradero. La constancia no es una explosión momentánea de energía, sino una corriente subterránea de esfuerzo continuo. Es como tejer un suéter: punto tras punto, con paciencia, hasta que emerge una prenda cálida y completa.