“La serenidad es el puerto seguro donde ancla la dicha.”
En medio de las tormentas de la vida, la serenidad actúa como un faro que guía nuestra embarcación. Es la calma que encontramos al aceptar lo que no podemos cambiar, al respirar profundo y confiar en la corriente. En ese puerto, la dicha puede reposar tranquilamente, recargando energías.