“La plenitud no es tenerlo todo, sino apreciar lo que se tiene.”
La insatisfacción a menudo nace de la comparación y el deseo insaciable. La plenitud llega cuando aprendemos a valorar el presente, a reconocer la riqueza en lo que ya poseemos: amor, salud, experiencias. Es un cambio de perspectiva que convierte un vaso medio vacío en una copa rebosante de gozo.