“Permite que tu gozo sea un eco del amor propio.”
La fuente más pura de alegría reside en la aceptación y el aprecio de uno mismo. Cuando te amas, el mundo exterior refleja ese reflejo de bienestar.
Piensa en un espejo pulido: muestra una imagen clara y nítida. De igual manera, un corazón que se ama proyecta una luz de dicha que ilumina su propio camino y el de quienes lo rodean.