“La gratitud es el sol que ilumina los rincones de la dicha.”
Incluso en los días nublados, un corazón agradecido puede encontrar rayos de luz. Reconocer lo bueno que existe, por pequeño que sea, es el secreto para mantener viva la llama del gozo.
Piensa en un campo reseco que, al recibir las primeras gotas de lluvia, reverdece con vitalidad. La gratitud es esa lluvia benéfica que nutre nuestra alma.