“La dicha es la música que suena cuando el alma se libera.”
Cuando nos despojamos de las cadenas de las expectativas ajenas y de los miedos autoimpuestos, nuestra esencia resuena con una melodía de puro gozo. Es la liberación de nuestro espíritu.
Piensa en un pájaro que abandona su jaula; su canto al surcar el cielo es un himno a la libertad y a la dicha. Esa misma efusión de placer se experimenta cuando el alma encuentra su propia voz.