“La dicha se encuentra en las grietas por donde se cuela la luz.”
Incluso en medio de la imperfección y la adversidad, podemos hallar destellos de felicidad.
Nuestra búsqueda de una felicidad inmaculada a menudo nos ciega a la belleza que se esconde en lo imperfecto. Son precisamente las grietas, las imperfecciones, los momentos de dificultad, los que permiten que la luz de la alegría se filtre y nos recuerde su presencia.
Imagina un jarrón de cerámica antigua, con pequeñas fisuras que, en lugar de restarle valor, le confieren carácter y belleza. Así es la felicidad, a menudo se manifiesta en los espacios que hemos dejado abiertos por la vulnerabilidad.