“El placer es una visita, la dicha es una morada.”
Es fundamental diferenciar entre la fugacidad del placer y la estabilidad de la dicha.
El placer, a menudo, es un visitante que llega con un festín de sensaciones agradables, pero que pronto emprende su viaje. La dicha, en cambio, es una residente permanente, un estado de ser que se cultiva desde adentro y nos ofrece un refugio seguro y constante.
Como un hotel que ofrece habitaciones de paso (placer) frente a una casa donde uno se siente verdaderamente en casa (dicha), debemos aprender a construir y mantener esa morada interior de bienestar.
Frases relacionadas
- “La satisfacción se siembra en el campo de los desafíos superados.”
- “El gozo es el susurro del alma que reconoce su hogar.”
- “La alegría florece en la tierra fértil de la autocompasión.”
- “El placer es un destello, la dicha es la lumbre constante.”
- “El bienestar se encuentra en la aceptación del imperfecto devenir.”