“La felicidad es el ritmo propio de un corazón en paz.”
No busques imitar el compás de felicidad ajeno. Tu propio ritmo interno, una cadencia de calma y contentamiento, es el que verdaderamente te nutre.
Imagina un músico tocando su instrumento en perfecta armonía consigo mismo. Esa resonancia interior, esa ausencia de disonancia, es el compás de un corazón feliz. Encuentra esa melodía en tu interior y síguela sin vacilar.