“La dicha es el eco del propósito cumplido.”
Cuando vives de acuerdo con tus valores más profundos y trabajas hacia metas que resuenan contigo, experimentas una profunda satisfacción que va más allá del placer fugaz.
Piensa en el arquero que, tras una larga práctica, finalmente dispara una flecha que alcanza el centro de la diana. La recompensa no es solo el éxito del disparo, sino la confirmación de su disciplina y propósito. Esa resonancia es la dicha.