“El fuego latente que espera la oportunidad de arder.”
Dentro de cada uno de nosotros reside un potencial, una energía esperando el momento propicio para manifestarse. La perseverancia es ese fuego latente, esa brasa que se mantiene viva a través de la constancia, lista para prenderse cuando surja la ocasión.
Es la tenacidad de quien se prepara, de quien cultiva su interior incluso en tiempos de aparente inactividad. No se trata de la ausencia de acción, sino de la preparación constante. Cuando llega la oportunidad, esa llama interior, alimentada por la persistencia, irrumpe con fuerza, iluminando y transformando todo a su paso.