“La resistencia del poeta que encuentra la palabra precisa.”
El acto de escribir un poema requiere una búsqueda incansable de la palabra exacta, la metáfora resonante. La perseverancia es esa tenacidad del poeta que, ante la página en blanco o las palabras que no encajan, sigue horadando en la expresión, buscando la belleza y la verdad.
Es la determinación de no conformarse con lo ordinario, sino de perseguir la elocuencia. Cada verso reescrito, cada rima descartada, es un paso más en esa búsqueda. La constancia es lo que permite que la emoción cruda se transforme en arte, que la idea abstracta tome forma y conmueva al lector.