“La arcilla del propósito se moldea mejor con la persistencia del tiempo.”
La arcilla, al principio blanda y maleable, puede ser fácilmente deformada por cualquier soplo. Sin embargo, cuando se expone al sol y al viento, día tras día, adquiere una solidez inquebrantable. Así es nuestro propósito: la constancia en la acción, la tenacidad ante los obstáculos, es lo que le da forma definitiva y resistencia a las adversidades del camino.