“Donde la fuerza flaquea, germina la tenacidad.”
En los momentos de mayor debilidad física o anímica, cuando las fuerzas parecen agotarse como un río en verano, es cuando la raíz profunda de la tenacidad encuentra el terreno fértil para aferrarse. No es la ausencia de fragilidad, sino la voluntad de seguir adelante a pesar de ella, lo que define la verdadera resistencia del espíritu.