“La persistencia es el ADN de los sueños cumplidos.”
Los sueños no florecen en el aire, sino que germinan en el terreno abonado por la persistencia.
Cada éxito duradero tiene en su ADN las secuencias de la determinación inquebrantable. Es como sembrar una semilla: requiere cuidado constante, riego oportuno y paciencia para que, eventualmente, se convierta en un árbol robusto. Sin esa secuencia vital, el sueño permanece latente, incapaz de manifestarse.