“La firmeza es la brújula del alma errante.”
En la travesía de la vida, donde las tormentas de la duda amenazan con desviar nuestra ruta, la firmeza se erige como nuestro faro. Es ese ancla invisible que nos mantiene anclados a nuestros propósitos, incluso cuando las olas de la adversidad intentan zarandearnos. Quien posee firmeza no teme a la deriva, pues su convicción marca el rumbo.