“El fracaso es solo un capítulo, no el final de la historia.”
En la narrativa de la vida, los momentos de derrota son meros giros argumentales, no el punto final. La perseverancia reside en la audacia de reescribir ese capítulo, de no permitir que un tropiezo defina el resto del relato.
Imagina a un aventurero que, al toparse con un muro infranqueable, no se da por vencido, sino que busca una grieta, una ruta alternativa. Esa determinación inquebrantable de seguir adelante, de aprender de cada revés y de continuar la escritura de tu propia historia, es la verdadera marca de la constancia.