“La fe en tu propósito alimenta la llama de tu tenacidad.”
Cuando la motivación flaquea, es la convicción profunda en lo que hacemos lo que aviva la llama. La fe en el propósito es el combustible que mantiene ardiendo la tenacidad, incluso en los momentos más oscuros.
Es como la brasa que, al ser avivada con aire fresco, resurge con fuerza. Cultivar esa creencia inquebrantable en la validez de tus metas, en la importancia de tu camino, te dará la fuerza necesaria para perseverar, para mantener esa chispa encendida a pesar de todo.