“El gozo es la resonancia del alma que ha encontrado su verdadero hogar en sí misma.”
Cuando dejamos de buscar la felicidad en el exterior y la descubrimos anidada en nuestro propio ser, el gozo se vuelve una corriente constante. Es el reconocimiento de que nuestro refugio más seguro y vibrante está dentro de nosotros, accesible en cualquier momento.