“La serenidad se siembra en el surco de la presencia.”
Como un agricultor paciente que prepara la tierra, sembramos la serenidad en el surco profundo de estar verdaderamente presentes.
La preocupación por el ayer o la ansiedad por el mañana son malas hierbas que ahogan la semilla de la calma. Pero al anclar nuestra atención en el aquí y ahora, permitimos que las raíces del bienestar se afirmen.
Cada momento es una oportunidad para cultivar esta serenidad, regándola con atención plena y fé.