“El júbilo se cuela por las grietas de la resiliencia.”
Incluso en los muros más firmes de la adversidad, el júbilo se cuela con persistencia por las grietas de nuestra propia resiliencia.
Como un manantial que encuentra su camino a través de la roca, la capacidad de levantarse, de aprender y de seguir adelante, abre pequeñas ventanas por donde se filtra la luz de la alegría.
Es esta fuerza interior la que nos permite encontrar placer incluso después de las tormentas.