“La dicha se teje con hilos de instantes fugaces.”
La felicidad, esa esquiva mariposa, no se aferra a momentos grandilocuentes, sino que se posa delicadamente en los breves destellos de nuestro día a día. Un rayo de sol que atraviesa la ventana, la melodía que evoca un recuerdo grato, el aroma del café recién hecho; son estos pequeños fragmentos los que, al unirse, crean un tapiz de gozo.