“La jovialidad florece en la capacidad de reír de uno mismo.”
La rigidez y la autocrítica excesiva son venenos para la felicidad. Aprender a reírse de nuestros errores nos libera y nos permite disfrutar del viaje.
Imagina la ligereza de un globo que, al soltarse, asciende sin esfuerzo. Esa misma liviandad es la que experimentamos cuando nos despojamos de la solemnidad y abrazamos el placer de la autocrítica humorística.