“El regocijo se esconde en la paciencia de la espera activa.”
No toda satisfacción es instantánea. Aprender a esperar con esperanza y a trabajar con diligencia hacia nuestras metas es una fuente de dicha a largo plazo.
Es como la semilla que, paciente, germina bajo tierra antes de asomarse al sol. Esa espera activa, llena de propósito, culmina en la dulzura de la recompensa.