“El gozo se destila en la aceptación del presente.”
El gozo, a menudo buscado en el futuro prometido o en el pasado idealizado, es en realidad una alquimia del ahora. Es la habilidad de saborear el momento presente, de encontrar la dulzura en las cosas sencillas, como el calor de una taza entre las manos o la risa compartida sin motivo aparente. Imagina un río que fluye; su fuerza y su belleza residen en su movimiento constante, no en anclarse en un punto.