“La serenidad es el lienzo donde se pinta la alegría.”
La alegría, esa chispa vibrante que ilumina nuestros días, necesita un fondo sereno para desplegar todo su esplendor. No se trata de la ausencia de desafíos, sino de la quietud interior que nos permite afrontarlos sin que empañen nuestra luz. Es como un cielo despejado que permite que las estrellas brillen con mayor intensidad. Cultivar esta paz interna es preparar el escenario para la dicha.