“La dicha no es un destino, sino el arte de florecer en el camino.”
La dicha no es como encontrar un tesoro escondido al final de un mapa. Es más bien como aprender a nutrir una planta, cuidándola día a día. Cada pequeño brote, cada pétalo que se abre, es una manifestación de esa dicha. No esperes a llegar a la "cumbre" para ser feliz; aprende a deleitarte con la ascensión, con las vistas que se despliegan a cada paso, por modestas que parezcan.