“La plenitud se descubre al soltar el peso del ayer.”
Aferrarse al pasado es como intentar navegar con las velas llenas de un temporal ya pasado. La verdadera dicha se encuentra al liberar las cadenas de la nostalgia y el arrepentimiento, permitiendo que la brisa del presente llene las velas de nuestro viaje. Es un acto de desapego que abre espacio para nuevas experiencias de bienestar y regocijo.