“La felicidad reside en la capacidad de desaprender el sufrimiento.”
A menudo, cargamos con el peso de experiencias pasadas. La verdadera dicha se logra cuando aprendemos a soltar esas cargas, a perdonar y a liberarnos de las cadenas del dolor. Es un acto de valentía que abre la puerta a una nueva apreciación de la vida y el gozo.