“La dicha florece cuando nutres tu jardín interior.”
La dicha florece cuando nutres tu jardín interior.
Considera tu alma como un terreno fértil. Si solo le arrojas semillas de duda o malas hierbas de autocrítica, ¿qué esperas cosechar? Pero si la riegas con autocompasión, abonas con actividades que te apasionan y podas las ramas secas de las preocupaciones innecesarias, verás florecer la dicha en su máxima expresión. Son tus propios cuidados los que dan vida a las maravillas que anhelas.