“El placer es un destello, la felicidad es la luz constante.”
El placer es un destello, la felicidad es la luz constante.
Es fácil confundir el placer, efímero y estimulante como un relámpago en una noche tormentosa, con la felicidad, que es la luz perpetua del sol brillando sobre el horizonte. El placer puede ser un manjar delicioso que se consume rápidamente, pero la felicidad es la energía vital que nutre cada día, un brillo interno que ilumina sin cesar, alimentado por la serenidad y el propósito.