“Atesora la alegría como un tesoro que ilumina tu propio firmamento.”
Cada rayo de alegría es una estrella que nace en tu cielo interior. No permitas que las nubes de la preocupación o la rutina las opaquen. Alimenta esa luz con actos de bondad, con momentos de conexión y con la celebración de tus pequeñas victorias. Porque así como un firmamento poblado de estrellas guía al navegante, tu propia luminosidad interna te mostrará el camino hacia un estado de perpetuo deleite.