“La vitalidad emana de la chispa del asombro.”
Recuerda la fascinación de un niño ante una mariposa o ante el cielo estrellado. Esa vitalidad, esa energía contagiosa, nace del asombro. Al mantener viva la capacidad de maravillarnos ante lo cotidiano, ante la complejidad de la naturaleza o ante la simpleza de una flor, inyectamos una dosis de pura vitalidad en nuestro ser, revitalizando el alma y permitiendo que la alegría brote con fuerza renovada.
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- “La serenidad es el sosiego del alma que ha encontrado su hogar.”
- “El regocijo se magnifica al compartir la luz interior.”
- “La efusividad es el torrente de gratitud que celebra la vida.”
- “La complacencia se cultiva en el huerto de la autocompasión.”
- “El jolgorio es la música del alma que baila libre.”