“El regocijo se destila de la autenticidad sin adornos.”
La búsqueda de aprobación externa a menudo nos lleva a vestirnos con máscaras. El regocijo, ese deleite profundo, se manifiesta cuando nos atrevemos a ser quienes realmente somos, sin artificios ni pretensiones. Es la libertad de ser imperfecto y, aun así, sentirse completo y amado.