“La verdadera satisfacción es la quietud que llega después de la tormenta interior.”
Este bienestar no se trata de evitar las dificultades, sino de la calma que se halla al navegar a través de ellas. Imagina un marinero que, tras resistir un vendaval, llega a un puerto seguro y encuentra una paz profunda no en la ausencia de desafíos, sino en la fortaleza que descubrió en sí mismo.