“El amor es el eco que transforma el vacío en sinfonía.”
El afecto, al resonar en el espacio interior de cada uno, no solo llena un vacío, sino que lo reconfigura. Es como si las notas de una melodía invisible se expandieran, transformando el silencio en una rica composición.
Imagina un desierto vasto y silencioso; el amor sería la brisa que, al acariciar las dunas, crea un susurro constante, una presencia sonora que antes no existía. Este cariño tiene el poder de dar voz a lo inerte, de infundir vida en la quietud.