“Donde la razón duda, el corazón enciende su faro.”
En los momentos de incertidumbre, cuando la lógica tropieza, el enamoramiento se presenta como una luz guía. No es ceguera, sino una intuición profunda que ilumina el camino desconocido.
Piensa en el navegante perdido en la noche; el amor es esa estrella polar que, sin ser explicada por los astros, le indica la dirección correcta. Es un saber visceral que trasciende el cálculo.