“En la entrega, el amor se desborda como río.”
La verdadera devoción implica una generosidad sin límites, un dar que no espera retorno. Cuando ofrecemos nuestro cariño con plenitud, sin reservas, experimentamos una abundancia que revitaliza el espíritu y fortalece el vínculo. Es como un torrente que, al liberarse, nutre la tierra a su paso, creando vida y fertilidad. El amor que se entrega libremente, fluye sin cesar.