“El verdadero temple se revela no en la ausencia de tropiezos, sino en la cadencia de levantarse.”
La vida, como un baile complejo, está llena de momentos en los que podemos perder el equilibrio. Lo que define nuestro temple no es la perfección de cada paso, sino la gracia y la determinación con la que volvemos a encontrar nuestro ritmo. La cadencia de levantarse, una y otra vez, es la verdadera marca de la resistencia.