Perseverancia Perseverancia

“No permitas que el desánimo sea el viento que apague la llama de tu ahínco.”

El ahínco, esa pasión y diligencia que ponemos en nuestras tareas, es una llama vital. El desánimo, como una ráfaga de viento helado, busca extinguirla. Nuestra responsabilidad es proteger esa llama, alimentarla con la persistencia y no dejar que el desánimo apague su luz y su calor.

Imagina un navegante en alta mar. La tormenta puede intentar apagar su linterna, pero su ahínco en mantenerla encendida, protegiéndola con su cuerpo, es lo que le permite seguir su rumbo y encontrar puerto seguro.

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