“El alma perseverante es un faro que ilumina su propio camino en la noche más oscura.”
En la más absoluta oscuridad, un faro no espera a que la luz llegue, sino que la emite él mismo. Así es el alma perseverante: es la fuente de su propia iluminación, guiándose a sí misma a través de la adversidad con su luz interior.