“No temas al fracaso, teme a la inacción que lo perpetúa.”
El fracaso es solo un desvío, una pausa para recalibrar. La verdadera derrota llega cuando, ante un revés, decidimos detener nuestro viaje. La perseverancia nos enseña que cada intento fallido es un escalón más alto en la escalera del aprendizaje. La inacción es lo que realmente nos condena a permanecer en el mismo lugar.