“La firmeza en el paso es la semilla del mañana”
Imagina un jardinero que planta una única semilla. La firmeza de su compromiso con ese pequeño brote, el riego constante, la protección contra las heladas, es lo que dará lugar a un árbol frondoso. La firmeza no es rigidez, sino un compromiso sostenido con el crecimiento, una inversión paciente en los frutos que aún no se ven, pero que el tiempo, inexorablemente, cosechará.