“Con persistencia, cada tropiezo es solo una pausa para recuperar el aliento.”
Imagina a un niño aprendiendo a caminar, cayendo incontables veces, pero levantándose con una sonrisa y volviendo a intentarlo.
La tenacidad, en su forma más pura, es la resiliencia infantil. Es la capacidad de ver los fallos no como derrotas definitivas, sino como parte natural del aprendizaje y del camino.
Esta frase nos anima a adoptar esa perspectiva, a entender que los obstáculos son simplemente momentos de ajuste, oportunidades para fortalecer nuestros músculos de determinación antes de continuar nuestro avance.