Perseverancia Perseverancia

“El ahínco es la mano invisible que, invisiblemente, mueve las montañas de la inercia.”

A menudo, la mayor batalla se libra contra nuestra propia tendencia a la quietud. El ahínco, esa dedicación ferviente y diligente, es la fuerza que nos impulsa a actuar, a iniciar, a mantener el movimiento. Es como una energía sutil pero poderosa que, con cada acción consecuente, desmorona las barreras de la inmovilidad que nos impiden avanzar.

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