“Cada caída es un ensayo para el vuelo, no el fin del camino.”
La resistencia ante el fracaso es el arte de aprender a volar. Cada caída no es un veredicto, sino una oportunidad para ajustar las alas y entender mejor la gravedad.
Considera a Ícaro, no por su caída, sino por la audacia de su intento. La verdadera lección reside en la tenacidad de haber osado surcar los cielos, a pesar de las advertencias. La perseverancia no ignora el riesgo, sino que lo asume como parte del aprendizaje.
Es la voluntad de levantarse con la mente más clara y el espíritu más fuerte, comprendiendo que la cumbre se alcanza no evitando las piedras, sino utilizándolas como escalones.